Por Melisa Santander
Héctor Herrera es uno de los futbolistas mexicanos más conocidos y exitosos de los últimos años. Desde su debut en el Pachuca su carrera no hizo más que crecer hasta posicionarse y conseguir una vida de lujos y comodidades, sin embargo, pocos conocen que tiene un pasado humilde con muchas carencias.
La fortuna de Orbelín Pineda no le hace olvidar su pasado humilde
Herrera nació en abril de 1990 en Rosarito, en Baja California, México y siempre supo que su destino estaba en los campos de juego. Durante una entrevista en 2019 el centrocampista del Club Atlético de Madrid confesó que su niñez fue muy austera y que llegó a comer una sola vez en todo el día.
La infancia de Héctor Herrera se dividió entre la casa de su madre y la de su abuela Estela, una humilde vivienda con lo estrictamente necesario. Ahí llevaba a algunos de sus amigos de la escuela de fútbol para tomar la sopa de res que ella preparaba únicamente ese día.
Aún en medio de las necesidades económicas, El Zorro del Porto, como también se le conoce siempre contó con el apoyo de su familia. Su madre, María López se sacrificaba para comprarle tacos para jugar de segunda mano ya que no contaban con los medios necesarios para darle unos nuevos.
Luego de pasar por muchas carencias, la vida del ídolo cambió para siempre cuando fue fichado con el Fútbol Club Porto que compró los derechos del jugador por un precio de 8 millones de euros, o lo que es igual a 10.450.000.00 dólares. Mientras tanto, a finales de 2021 medios como udoe.com estimaban su fortuna en 18 millones de dólares.
Orbelín Pineda: de ser ganadero a futbolista
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